Inauguro la bitácora asolado
El 25 de marzo de 2007 Javier Cercas escribía en su columna de El País Semanal: “Hace unas semanas acaparó titulares periodísticos la noticia de que el Gobierno peruano, acobardado ante la epidemia de impuntualidad que asola el país, se disponía a poner en marcha una campaña, denominada Perú, la hora sin demora”. Ignoro si quería decir que la impuntualidad “seca sus campos” o “arrasa, arruina o destruye”. Supongo que será esta última la acepción que buscaba, por lo que, a falta de aclaración y con mucho pudor, me permito corregir a semejante escritor en el primer texto de mi bitácora.
La primera vez que me enfrenté a la conjugación del verbo asolar fue en 2003. Por entonces trabajaba en La Opinión de Granada. En un titular, mi compañero y amigo Agustín Toledano escribió algo así como: "Las lluvias asuelan los campos". El subdirector le corrigió; le dijo que debía poner "asolan los campos". Por entonces yo ignoraba quién llevaba razón. Pero basta con mirar el diccionario para comprobarlo. Difícilmente las lluvias asolan nada. Así conjugado, asolar quiere decir, según la RAE: "Dicho del calor, de una sequía, etc.: Secar los campos, o echar a perder sus frutos". Es decir, la palabra proviene de sol. El otro significado de asolar, en su primera acepción, es este: "Destruir, arruinar, arrasar". Este asolar se conjuga, en la tercera persona, “asuela o asuelan”, por mucho que el corrector del Word se empeñe en subrayarlo en rojo. Desde entonces me he encontrado con esta conjugación errónea en más de una ocasión.

Chiqui dijo
Díos mío, a partir de ahora anda con cuidado cuando pases por la redacción. Creo que los correctores han contratado a unos rusos para que te hagan un trabajito fino... :)
2 Mayo 2007 | 12:41 AM