Preposiciones que cambian significados
El significado de un verbo puede ser alterado por la preposición que le sucede. Es el caso de el verbo 'deber'. Un misterioso desconocido asiduo a esta bitácora escribía hace un par de días lo siguiente: "creo que deberías (de) revisar tu concepto de error".
Ignoro el por qué de ese (de) así, entre paréntesis. No sé si quería decir que era opcional ponero. El caso es que no lo es. 'Deber'delante deesa 'de' expresa inseguridad o probabilidad y sin la preposición, obligación.
Pongo un ejemplo de la Gramática Descomplicada de Álex Grijelmo:
Son las ocho, el niño debe estar en casa.
Son las ocho, el niño debe de estar en casa.
Las dos frases tienen un significado distinto gracias a esa 'de'.

comentarizador dijo
Pues explico, con mucho gusto, el motivo del paréntesis. Los hombres hablan lenguas y tienen la capacidad de reflexionar sobre esas lenguas. A esa reflexión la llamamos "conciencia lingüística" y está presente en todos los hablantes, sea cual sea su nivel de instrucción. Pero en la conciencia lingüística hay grados. Uno de los más bajos es el de un hablante analfabeto, que apenas llega a distinguir su lengua de otra distinta. El más alto es el del lingüista, que aspira a explicar qué es y qué es lo que pasa en las lenguas, desde un punto de vista libre de ideas preconcebidas. Y es que la reflexión sobre las lenguas ha estado siempre condicionada por una serie de prejuicios. Uno de esos prejuicios, y uno de los más importantes, ha sido el de pensar que las lenguas son algo invariable y ver la fijeza como intrínsecamente positiva (y el cambio, entonces, como decadencia). Esto va unido con una pretensión de que los elementos lingüísticos son "unívocos" y que una lengua puede ser más exacta que otra (una mentira gorda, pero de eso hablamos otro día).
Pero hoy, que sabemos más cosas que hace unos siglos, nos hemos dado cuenta de que, lejos de ser algo fijo, las lenguas son por naturaleza no sólo variables (pueden cambiar con el tiempo), sino que las lenguas son variación esencial (la lengua es variación también en un momento dado).
Pero esto no era así antes y "deber (de)" lo ilustra a las mil maravillas. Desde los primeros tiempos del castellano han alternado en variación las dos formas "deber" - "deber de" en la lengua, sin ningún tipo de diferencia en el uso de una u otra (como ha seguido pasano hasta hoy en el lenguaje hablado). Un buen día (debió de ser por el siglo xviii) los gramáticos (conciencia lingüística) se dieron cuenta de esta alternancia y la percibieron como una imperfección de la lengua (prejuicio que lastra la conciencia lingüística) y se inventaron una norma gramatical sin correspondencia alguna con lo que de verdad pasaba en la lengua. La descripción era y sigue siendo que en español: el verbo modal "deber" a veces se construye con "de" y a veces no. Los valores, con o sin preposición, son de obligación y duda. Pero la norma académica, heredera de esos gramáticos precientíficos, dice que "deber" es obligación y "deber de" expresa duda, algo que nunca ha sido así en español.
Lo mejor de todo esto es que, efectivamente, la Academia ha conseguido (como en otras tantas cosas) que esa distribución se respete en muhos textos escritos. Aunque en español de hoy, como hace siglos, la gente siga sin hacer ningún tipo de distinción.
A mí me parece algo asombroso: este ejemplo demuestra la fuerza que puede tener la reflexión lingüística sobre la lengua real.
Mi opinión sobre el uso de "deber" - "deber de" es lo de menos. Lo que tenemos que hacer es darnos cuenta de dónde salen las normas y no confundirlas nunca con el funcionamiento real de las lenguas.
Un saludo, y perdón por el larguísimo post!
11 Mayo 2007 | 12:43 PM